Aguas teñidas de intenso color rojo
   

Asistimos a la proyección para la prensa de la película “The cove” (La caleta), invitados por la organización del 2º Festival Internacional de Cine Ambiental.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The cove es un documental impetuoso, que muestra con imágenes de brutal sencillez, como se asesinan a miles de delfines cada año en una caleta situada en la pequeña población costera de Taiji, Japón. El documental narra, la compleja operación que debe llevar adelante un equipo de activistas y cineastas para poder filmar esas matanzas, que ocultaban las autoridades y pescadores locales.

Pero ni la sangre que tiñe de intenso rojos las aguas de la caleta, ni los lastimosos sonidos emitidos por los delfines atrapados, resultan tan revulsivos como la sistemática negación y ocultamiento de esas prácticas por parte de las autoridades.

La sonrisa de los niños

El documental muestra, por primera vez al mundo, la esmerada dedicación en la captura, selección y matanza de delfines por parte de los pescadores de Taiji. También, la minuciosa labor de las autoridades locales para evitar que se filmaran los hechos. Pero el principal logro de este documental es que permite individualizar claramente a los responsables de esta situación.

La intensa demanda de delfines para exhibición en los oceanarios y zoológicos del mundo requiere de nuevos animales cada año. Es muy superior el valor que se paga por un delfín hembra vivo, que el de su carne. En la misma orilla de la caleta se seleccionan y subastan, ante los enviados de esos lugares de exhibición, los mejores ejemplares. El resto es sacrificado para recuperar la inversión.

Costumbres ancestrales

Se argumenta que la caza de cetáceos responde a costumbres ancestrales de alimentación de determinados pueblos costeros, o que alimentarse con su carne corresponde a muy arraigados hábitos alimenticios de la población.  

Por esas razones, Japón es el principal impulsor de la caza de ballenas y delfines en todo el mundo. No solo la impulsa, sino que también se relaciona económicamente con países ávidos de la ayuda extranjera para lograr su apoyo en la Comisión Ballenera Internacional. Ambas acciones, el comprar y el vender la ética y la moral, son reprobables.

Pero resultaría injusto señalar a la totalidad de esa nación como responsable de las matanzas. Es muy probable que una parte de sus ciudadanos también se horrorice por las imágenes de The cove. Otros, en cambio, reprobarán el tener que invertir en otros países para intentar modificar su voluntad.

Resulta paradójico que los dirigentes de una de las naciones que más han contribuido a la humanidad con adelantos tecnológicos e inteligencia artificial, permita, estimule y apañe estas acciones.

Es de esperar que sus ciudadanos no se lo permitan.

Una conocida frase atribuida a Mahatma Gandhi, expresa que (... La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados según la forma en que trata a sus animales. ...).

Walter Raymond – Refugios Naturales

 

 

   
   
   
   
   
     
Entrevista a Roxana Schteinbarg del Instituto de Conservación de Ballenas en el marco del 2º Festival Internacional de Cine Ambiental