Habitualmente se considera al territorio y mar antártico como una región natural, casi prístina, en la cuál prospera sin acechanzas, una fauna marina abundante y variada, entendiendo además que el “continente blanco” es prácticamente en toda su totalidad, un área natural protegida por convenios internacionales.
La realidad es muy diferente
Si bien el Tratado Antártico (TA), ha localizado en el continente 71 áreas bajo protección efectiva, esta acción resulta insuficiente, ya que en su totalidad estas áreas solo suman 7.470,4 kilómetros cuadrados, que en una superficie de casi 14 millones de kilómetros cuadrados solo representan un 0,00053% de la superficie total. Probablemente tan exigua representación de ambiente y biodiversidad protegida, sea debido a que en gran parte esas áreas con algún grado de protección, solo son pequeños islotes o espacios de muy escasa superficie.
A modo de ejemplo demostraremos los dos extremos: en el extremo más bajo los 0,0025 kilómetros cuadrados del pequeño promontorio denominado ZAEP 159, Cabo Adare en la costa Borchgrevink, y en el extremo más alto los 1.021 kilómetros cuadrados de la ZAEP 152, al Oeste del estrecho de Bransfield, que es un área marina y no terrestre. El TA, considera dos designaciones de sitios con distintos grados de protección: las Zonas Antárticas Especialmente Protegidas (ZAEP) que en su conjunto hoy cubren poco más de 3.754 kilómetros cuadrados, siendo las mejor protegidas, y las Zonas Antárticas Especialmente Administradas (ZAEA) que cubren una superficie de 3.716,4 kilómetros cuadrados y que permiten una serie de actividades controladas dentro del área.
Contaminación marina
El Anexo IV del protocolo del Tratado Antártico, trata íntegramente sobre los riesgos de contaminación marina, señalando los probables orígenes y causas, como el tránsito marino y la carga y descarga de materiales para las bases y expediciones. En su articulado, no solo detalla los principales riesgos y contaminantes involucrados en esas operaciones; hidrocarburos, aceites, substancias nocivas líquidas, eliminación de basuras y descarga de aguas residuales, sino que complementa el documento con recomendaciones de manejo y prevenciones, además de detalles legales. El aumento del llamado turismo antártico y el relativo intenso tráfico marítimo en la región entre otros, podrían ser los causantes de los probables accidentes contaminantes, que pudieran ocurrir, a pesar de las precisas pautas de manejo y recomendaciones emitidas por el TA. Algunos lamentablemente ya han ocurrido, como el reciente hundimiento de un crucero turístico.
La Antártida y el Cambio Climático
El Comité Científico de Investigaciones Antárticas (SCAR), ha expresado en sus documentos, que el calor que llega al ecuador procedente del sol, luego se dirige en dirección a los polos, los cuales diluyen ese flujo de calor, desarrollando de esta forma, un muy importante papel en el clima global, acción muy destacada bajo condiciones de cambio climático.
Expresa el SCAR en uno de sus documentos “La Antártida ha sufrido glaciaciones a lo largo de 34 millones de años, pero sus casquetes de hielo han fluctuado considerablemente, provocando cambios globales del nivel de mar y del clima a lo largo de la Era Cenozoica. Las variaciones en el volumen de hielo pueden cambiar los niveles globales del mar en decenas de metros o más, y alterar la capacidad de los casquetes de hielo y del mar para actuar como importantes sumideros de calor o aislantes. Por ello, es importante para nosotros, determinar la escala y la velocidad de la respuesta a los cambios climáticos de las grandes masas de hielo y del mar helado asociado. Por esta razón el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha pedido asesoramiento sobre la estabilidad de la criosfera (el hielo, la nieve y el permafrost) en relación con los crecientes niveles de CO2.”
Ya se están percibiendo algunos de estas modificaciones en el ambiente antártico, lo que impondría la urgente necesidad de extender las áreas de protección más allá de los actuales islotes, promontorios y pequeñas zonas, para preservar la integridad de este gran regulador del clima. A la vez que intensificando los estudios y controles meteorológicos y climáticos, sin interferencias de las actividades humanas en la región.
Las flotas pesqueras
Otro factor perturbador en la región antártica, es la presencia cada vez más frecuente e intensa de las flotas industriales de pesca, que ya han comenzado a ejercer una enorme presión sobre los recursos pesqueros y la fauna marina de la Antártida poniéndolos en peligro. La pesca de especies comerciales, es regulada por el TA a través de las cuotas establecidas por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR), pero ello no evita la pesquería ilegal. Esta pesca combinada, legal e ilegal de la especie merluza negra, la está llevando a la extinción. Paralelamente, mata miles de albatros y petreles, que quedan atrapados en los anzuelos de palangre de los buques.
Breve historia de la depredación antártica
Los riesgos de esta escalada depredadora en la Antártida, están claramente explicitados por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) que detalla en uno de sus documentos este tipo de acciones; “El lobo fino antártico fue la primera especie explotada comercialmente. Cuando su número empezó a disminuir se dio caza al elefante marino para explotar su aceite. La caza también se dirigió a otras especies, si bien en menor cuantía, para la producción de alimento para perros, o bien en búsqueda de nuevas alternativas de explotación.”
A principios del siglo pasado se establecieron bases en las Islas Georgias del Sur para explotar comercialmente a las ballenas, luego apoyadas por la llegada de buques balleneros factorías. A partir de entonces más de 1,5 millones de ballenas fueron exterminadas en la región. La voracidad para obtener aceite para consumo y combustible, también alcanzó a las aves, han sido incalculables las poblaciones de pingüinos que fueron exterminadas. La explotación comercial pesquera en la Antártida comenzó alrededor del año 1970. Desde entonces, no solo no se detiene sino que crece vertiginosamente. Primero fueron especies aparentemente numerosas, cuyas capturas eran destinadas mayormente a la fabricación de harina de pescado y en menor medida al consumo humano. Diez años después la pesca de palangre se concentró en el bacalao de profundidad, agotando sus poblaciones y matando a miles y miles de petreles y albatros enganchados en sus anzuelos. Las focas, lobos marinos y otros animales han tenido una historia similar en la región.
Ahora el Krill
La pesca de kril (Euphausia superba) comenzó a principios de la década de los 70 a pesar de los reiterados alertas emitidos por los científicos del mundo por ser el krill el alimento principal de muchas especies de ballenas, focas, aves y peces de la Antártida. La presencia de krill, contribuye y es determinante, para que los mares antárticos mantengan sus ecosistemas y productividad. Cabe agregar que este pequeño crustáceo denominado krill, los seres humanos solo lo utilizan corno alimento en la acuicultura, alimento balanceado para otros animales, carnada y en mínima medida para consumo humano, en algunos países nórdicos y asiáticos. La pesca de kril no solamente afectaría la recuperación de las poblaciones de ballenas explotadas, sino que también la de otras especies dependientes.
Antártida; área natural protegida en su totalidad
Los esfuerzos del Tratado Antártico por mantener el ambiente y biodiversidad en la región, son muy valiosos y han permitido, hasta ahora, cierta morigeración de la depredación. Ante la situación de alto riesgo de afectación no solo de los ecosistemas antárticos, sino de todo el planeta, debiera declararse a todo el continente antártico y sus mares como una gran área natural de protección estricta.Los países signatarios del Tratado Antártico debieran considerar además, extremar la vigilancia satelital y física de sus mares, costas y continente, a fin de asegurar el respeto a sus disposiciones y asegurar la integridad del ambiente y biodiversidad antártica.
Documentación:
- Situación de los Planes de Gestión de las Zonas Antárticas Especialmente Protegidas y las Zonas Antárticas Especialmente Administradas (Actualizado 2009) Tratado Antártico.
Secretaría del Tratado Antártico Protección ambiental /Zonas protegidas.
Anexo IV al Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medioambiente. Prevención de la contaminación marina.
- Comité Científico de Investigaciones Antárticas (SCAR) "Antártida Cambio Climático y Medio Ambiente"
- Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) Ordenación de la CCRVMA de los Recursos Antárticos.
- British Antarctic Survey (BAS) Estudios Antárticos Británicos
- Centro Desarrollo y Pesca Sustentable (CEDEPESCA)
- Sociedad Alemana de Investigación Polar (DGP)
- Comité Científico para la Investigación Antártica (SCAR)
- Coalición Antártica y del Océano Austral (ASOC)
Walter Raymond – Refugios Naturales
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